24 oct. 2013

Verano azul... y gris

Este año he tenido el verano más raro que recuerde, tras la vorágine de haber tenido que cambiar de ciudad por cuestiones laborales esperaba tener un verano tranquilo en el que poder asentarme y hacerme a mi nueva vida pero nada más lejos de la realidad.

Para empezar uno de mis tíos, el hermano mayor de mi madre, se ha separado después de casi treinta años y como no terminan de ponerse de acuerdo entre él y su ex-mujer el tema del divorcio va para largo porque además ha pedido traslado en su trabajo y lo han mandado a Mallorca mientras que su ex-mujer y sus hijos se quedan en su casa de un pueblo de Cadiz (a donde se mudaron al poco tiempo de casarse). Como ya he comentado más de una vez en el blog anterior no hay mucho contacto en mi familia porque estamos esparcidos por toda España pero con este tío sí que ha habido siempre una comunicación fluida, ya sea de forma directa o a través de mi abuela. Ha habido algunos momentos de angustia, sobre todo cuando pidió traslado porque con el tema de la crisis estaba complicado que se lo dieran y porque con su edad (54 castañas) es más difícil empezar de cero. Pero a esperas de que tengan el divorcio parece que de momento las aguas han vuelto a su cauce aunque me da un poco de pena haber perdido el contacto con mi tía, su ex-mujer pero desde que tuvo una bronca con sus cuñadas (mi madre y mi tía A., vamos) hace un par de meses no hemos vuelto a tener noticias de ella.

Siguiendo con las vicisitudes del destino, cogí una infección en un ojo al día siguiente de haber llegado a Málaga para empezar mis vacaciones y me tiré más de una semana fuera de juego porque no paraba de expulsar pus que parecía una fuente. Así que de las dos semanas que estuve allí sólo pude salir dos días pero puedo asegurar que estuvieron muy bien aprovechados los días aunque me quedé sin hacer todo lo que quería. Y menos mal que no me duró un mes como me dijeron en el hospital porque sino iba a echar a perder mi momento más esperado del verano.

Pero no todo iba a ser malo. Y es que este verano tenía planeado ir de viaje por los países bálticos con unos amigos pero por problemas para cuadrar agendas (y éramos ocho, con lo cual había mucho que cuadrar) al final dejamos aparcada la idea y decidimos recorrer el este de Europa por Interrail. Como los ocho habíamos estado varias veces en Italia (sobre todo yo que estuve tres años con un italiano) acordamos partir de alguna ciudad del país de la bota en la que no hubiéramos estado ninguna y la elegida fue Parma, una ciudad un poco elegida al azar pero que resultó ser todo un descubrimiento y que no tiene nada que envidiarle a otras ciudades más conocidas como Florencia o Roma. Aunque para descubrimiento Trieste, en la frontera con Eslovenia y con un pasado glorioso por haber sido una de las ciudades más importantes del imperio austrohúngaro. Entre medias de ambas ciudades estuvimos en Rimini, algo así como el Benidorm del Adriático pero con muchas cosas de Marbella. En resumen, mi estancia en Italia tan genial como todas las veces anteriores, y es que a los italianos se les perdona todo menos esa absurda moda de remangarse los pantalones que parece que vienen de coger percebes.

Ya nuestra primera toma de contacto con lo que fue Yugoslavia lo tuvimos con Ljubljana, capital de Eslovenia. Una ciudad bastante bonita pero que quedó injustamente eclipsada por las esplendorosas Croacia y Serbia y el sorpresón que resultó ser Bosnia. Hablando de Croacia nuestro paso por el país se limitó a la ciudad de Split, una ciudad muy turística con un encanto típicamente mediterráneo y una vida impresionante pero con unas cuestas diabólicas que no he visto ni en mi Segovia natal. Pero es en Sarajevo donde nuestras se vieron ampliamente superadas, ya que todos recordábamos que Bosnia fue precisamente lo más castigado por la guerra que hubo en Yugoslavia hace no demasiados años y las imágenes de Mostar o la propia Sarajevo reducidas a ruinas eran una constante en las noticias. Nada más lejos de la realidad ya que es una ciudad espectacular que no parece haber sufrido hace menos de veinte años. Estando allí nos recomendaron visitar Mostar y Banja Luka pero por falta de tiempo lo dejamos para otro viaje.

Y aquí llega el punto en el que me enamoré de Serbia, aunque en realidad hace años que quería visitar el país desde que hace unos años conociera a Lazar, un fotógrafo serbio en Madrid. Siempre hemos estado en contacto y sigo mucho su trabajo. Su especialidad son los paisajes urbanos y aunque es un artista se adivinaba que en cada foto de su tierra había mucho más que su buen hacer con la cámara. Y no estaba equivocado en absoluto. Belgrado bien podría ser la Barcelona balcánica, más que nada porque cada barrio que recorrimos me recordaba a un barrio concreto de Barcelona: uno podría ser el Barrio Gótico, otro Sants, otro Sarriá, otro el Ensanche y así sucesivamente. Pero la ciudad que más me atraía por las fotos de Lazar es Novi Sad, la segunda ciudad del país. Su nombre significa en serbio "nuevo jardín" y la verdad es que no se me ocurriría un mejor nombre para la ciudad (si acaso también coincido plenamente en que la suelen llamar "la perla del Danubio"). Todo en Novi Sad gira en torno al Danubio, río que divide la ciudad en dos mitades bien diferenciadas, cada una con su propio microclima incluso, siendo más húmedo en la mitad norte que en la mitad sur. La ciudad también tiene una vida cultural muy amplia, tanto que en dos días nos dio tiempo a la ópera, a un concierto y a tres exposiciones (en una de ellas participaba Lazar) aunque personalmente lo que más me sorprendió de Serbia es que la gente sabe hablar español. Vale, hablan como loritos pero se les entiende muy bien y según me contaron esto se debe a que un canal de la televisión serbia suele emitir series españolas, mexicanas, venezolanas, chilenas...

Una céntrica plaza de "la perla del Danubio"
El tramo final del viaje pasaba por Bulgaria y Rumanía, personalmente Bulgaria no me gustó, tendrá una mezcla de culturas muy interesante fruto de los diversos pueblos que han pasado por allí pero Sofía me pareció una ciudad tan excesiva como insulsa y muy cerrada porque nos costó dar con alguien que supiera defenderse mínimamente en inglés y eso nos dificultó mucho nuestra estancia en la ciudad. En cambio Bucarest, la ciudad rumana que conocimos, me gustó mucho. No tiene nada que envidiar a cualquier otra capital europea y nos sorprendió mucho ver la gran cantidad de turistas que había por la ciudad.

(Traducción hecha por Lazar)

Mejor suerte la próxima vez
¿Me estás diciendo que es fácil?
Veo que no vamos
Y sin embargo, ¿cómo podría alejarme?
Y si te vas, algo tuyo, sabes,
seguirá existiendo...

El amor no es una cosa, 

te daría la espalda si pudiera,
Mira, sólo soy yo,
Siempre me has gustado
El amor no es una cosa,
así que no sé qué hacer con ella
Le deseo todo lo mejor
Este es mi único amor
naufragio

No es la historia de amor,
Te daría la espalda si pudiera,
Mira, sólo soy yo,
Siempre me has gustado 

El amor no es una cosa,
así que no sé qué hacer con ella
Le deseo todo lo mejor,
Este es mi naufragio

Vete, solo, solo, vete hacia allí
Vuela, canta, da su corazón a otro,
Pero sabes que adiós no es el final 

El amor no es una cosa,
así que no sé qué hacer con ella
Le deseo todo lo mejor
Este es mi único amor
naufragio

12 comentarios:

  1. Uhm, interesante viaje, problemas me hubiese ahorrado yo si saliese por Europa en adelante. Veo que tú también le tienes manía a los pantalones remangados, yo a la gente que los lleva así les digo que no tienen una madre que les cosa los bajos del pantalón, y en Madrid hay mucha cateta que también lo hace.

    Bueno, que sepas que por el momento no he visto grandes cambios, y casi me alegro. Uhm, en cuanto a la letra, bonita, pero complicada de ver, qué lo sepas. Se está celebrando por ahí también tu regreso.

    Bicos Ricos

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  2. Oído cocina, tipografía cambiada. :)

    Lo de los pantalones me parece lo puto peor, hay que ser paleto para desgraciar unos pantalones de esa forma, menos mal que dejando el bajo en su sitio se soluciona que si no...

    Bicos.

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  3. Entonces haz estado viajero. Quién como tu!
    Un abrasín

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    1. Llevaba años queriendo ir de interrail y al final ha podido ser. :)

      Besos.

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  4. Caray que mala pata con el ojo! Que paso? Que origino todo eso? Espero ya estes totalmente recuperado!! WOW! Si que has viajado! Tendras mucho que contarnos!! Que envidia! Eso si que ha sido una pequeña odisea! Un enorme abrazo! Te sigo leyendo!

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    1. Pues no tengo ni idea, ni siquiera me lo supieron explicar en el hospital pero al menos ya pasó...

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  5. Bien por ti que estuviste de viaje en vacaciones.

    Saludos :)

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    1. Después de unos meses tan intensos me vinieron muy bien las vacaciones. :)

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  6. Veo que me has tomado el relevo como viajero oficial de la blogosfera, que yo ultimamente ando muy parado :(

    Belgrado la atravesé conduciendo camino de Rumanía y lo que vi me sorprendió mucho, sobre todo ese inmenso puente que cruzaba el Danubio. Me prometí ese día que tengo que volver a conocerla más a Fondo. Rumanía es una perla a descubrir por la gente. Es un país precioso con contrastes impresionantes. Nada que ver Bucarest con los Maramures o Transilvania con los monasterios pintados de la Bucovina. Y también hablaban mucho español :)

    Un beso (viajero)

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    1. Que más quisiera pero tus viajes han dejado el listón muy difícil de superar jajajaja. Veo que coincidimos en que Serbia y Rumania son unos países a descubrir, de hecho quiero volver por allí para descubrir más lugares y regresar a los que he podido conocer,

      Besos.

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  7. Cuánta Europa por descubrir.

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    1. Y que lo digas, Europa está llena de monumentos (de los inmuebles y de los que tienen movilidad propia) aún por descubrir jajaja.

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