15 ene. 2016

The swedish boy

Es curioso como muchas veces nos sugestionamos cuando nos enteramos de que alguien es de un lugar determinado o que en su ADN existen procedencias distintas. Un ejemplo que viví más o menos de cerca (por el coñazo que me dio con el tema el protagonista) es a través de un amigo que se encoñó de una rusa cuando ni siquiera la conocía. Resulta que mirando las listas de la universidad vio que ese curso aparecía un nombre femenino inequívocamente ruso y durante las semanas siguientes se dedicó a imaginarse a la rusa de mil y una maneras pero siempre con ese ideal que el imaginario colectivo nos ha inculcado de lo que tiene que ser una rusa: una rubia tetona de 1'80 que bebe vodka sin inmutarse y lleva un gorro de piel. Cuando finalmente pudo conocer a la rusa quedó muy decepcionado porque es verdad que era tetona y rebasaba el 1'80 pero era morena. Para colmo cuando fue a preguntarle si de verdad era rusa la chica le soltó un "Tú eres gilipollas" en un perfecto castellano.

Cuando volví a España después de unos cuantos años viviendo en Noruega me pasó algo similar, la gente era bastante agradable pero con esa condición de gilipollez intrínseca a los 15 años que suele haber en los institutos me pusieron de mote "el Ikea". Lo más curioso es que en mi clase había una sueca a la que, en un alarde de magistral originalidad, ya llamaban "la Ikea". La sueca en cuestión se cambió de instituto al año siguiente pero yo seguí siendo "el Ikea" por derecho propio. Recuerdo que el mote me lo puso una chica de mi clase llamada Bárbara que curiosamente es de las personas con las que fui al instituto y aún mantengo el contacto. Me resultaba gracioso que teniendo en cuenta mi caso, orígenes daneses y habiendo vivido en Noruega durante varios años, me pusieran un mote basado en una empresa sueca.

Aunque a la sueca que estuvo en mi clase si le hicieron bullying a mí no, más bien me hacían bromas estúpidas pero demasiado inocentes como meterme catálogos de la ya mencionada empresa sueca en la mochila o preguntarme si Pippi Långstrump era mi madre. Lo más gracioso es que les contestaba con sarcasmo pero siguiéndoles el juego y ni siquiera se daban cuenta de que me cachondeaba de ellos cuando decía que era descendiente de Erik el Rojo o me ponía a hablar en un sueco claramente inventado.

Caprichos del destino acabé conociendo en Madrid a un chico colombiano que a día de hoy sigue siendo amigo (aunque hace algunos años que se fue a vivir a Polonia), este chico era a su vez amigo de Bárbara, la chica que iba a mi clase y una noche que coincidimos en lugar de llamarme por mi nombre se puso a gritar "Ikeeeeeeeeeaaaaaaaa" en medio de la calle. A mi amigo le hizo gracia aquello y para él perdí mi nombre para pasar a ser "el sueco". Incluso le hablaba a otra gente de mí les contaba que era sueco y claro, pasaba lo que pasaba, que cuando abría la boca y escuchaban mi nombre (que no es Christian, sino un nombre más autóctono) se quedaban un poco a cuadros. Algunos incluso decían que ya se habían dado cuenta de que no era sueco porque aunque soy bastante alto y de ojos claros en lugar de ser rubio soy moreno. Ya cuando coincidían con algún familiar mío terminaban de flipar en colores porque como soy un puto catálogo de genes recesivos (que no de Ikea) andante encima no me parezco a nadie de la familia. Es curioso que se rasgaran las vestiduras cuando les contaba que al igual que es perfectamente normal encontrarse gente rubia o de ojos azules en España sin que medien genes extranjeros también es normal que haya escandinavos morenos sin ser necesariamente hijos de inmigrantes pero, puestos a seguir con el razonamiento de ellos, no les extrañase que mi amigo el colombiano sea rubio. Incongruencias del mundo moderno supongo, que la globalización llega pero a plazos.


I walked into the room of shadows
And closed the door behind me

Silent walls remind me of my faults
Bleeding paintings of holy colours
Burnt letters and ghosts from the past
Floating through the heavy air
With the ghosts I left behind
Like the ashes I left behind

From the cradle of this life I bleed upon your holiness
The ones I left behind

My heart, withered with time, dead from all this emptiness
The dark I came to find

Blind is the mirror that reflects this art
From poisoned daggers and lies it's been forged
To carry the weight of devil's wings
Is less than what I carry inside

When everything vanishes around you
And slowly slips through your fingers
And all you have left is pain
Would you do it again?

Alone in this empty room of shadows
Alone, filled with memories of nothing
Would you do it again and remain the same?

10 comentarios:

  1. Como yo también he sido un poco nómada, cuando estudiaba en Madrid un compañero me llamaba por el nombre de mi pueblo, que también es muy exótico porque a casi nadie se le ha perdido nada por aquí.

    Un saludo.

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    1. Ya, esa es otra, esa marcada tendencia que tienen los madrileños "de toda la vida" de considerar exótico todo lo que pilla más lejos de Parla jajajaja.

      Abrazotes.

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  2. Bueno, a mi me ha hecho bastante gracia lo del "Ikea", jajaja...pero es verdad que muchas veces la procedencia "exótica" sugestiona: cuando yo tenía 19 años iba a clases de inglés ( esquivando los pisotones de los triceratops y los ataques de los pterodáctilos como buenamente podía, jaja ) y me enamoré -solo platónicamente porque no llegaron a correr fluidos- de mi profesor, un tipo que tenía solo 21 años y se estaba costeando la estancia en España dando clases en aquella academia. Y buena parte de mi enamoramiento se debía a que Robert ( así se llamaba ) era ¡oh! americano y era de ¡¡oh-oh!!, Iowa...porque guapo-guapo no era pero...¡ainsssss!...oye, vaya canción con guturales que nos has puesto, la estoy escuchando mientras escribo y ¡me estoy quedando paliducho, jolines!
    Bueno yo creo que a ti lo que te dio el deambular por el mundo es esa capacidad de enfrentar la vida con ese pragmatismo tuyo, dar a cada cosa la importancia que en realidad tiene y tomarte el asunto del "Ikea" con esa filosofía tan Ingebrethsen que demostrabas ya desde tan jovencito.
    Abrazos, ¡y buen fin-de!

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    1. A mí también me hacía mucha gracia sino hubiera mandado a tomar por culo a Bárbara a la primera o a la segunda jajajajaja.

      Iowa por favor, pero si ese es un estado muy paleto, todavía si dijeras que era de San Francisco, Boston o Nueva York...

      No te asustes, la elección musical del post es porque siguiendo con las analogías nórdicas tenía que poner sí o sí algo finlandés. ;)

      Abrazotes.

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  3. La adolescencia, los institutos y los motes. Es curioso, porque hablando con distintas personas de distintos institutos te das cuenta de que los mismos motes acaban viajando de ciudad en ciudad. Curiosamente, tengo un amigo que siempre estuvo fascinado por las culturas noruega y sueca y simplemente por eso también le llamaban "el ikea" o 'el sueco'.
    Saludos!

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    1. Yo también sé de varios motes que han transcendido institutos y hasta ciudades. Como bien dices es muy curioso que recuerdes el mote de alguien y resulte que hay otra persona de otra ciudad que no tiene nada que ver y tenía el mismo mote.

      Abrazotes.

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  4. Los arquetipos son casi inevitables, ¿no? Si te hablan de un noruego, sueco o islandés, sin precisar, la mente se va hacia un mozo rubicundo de ojos azules... Y si te hablan de un congoleño, hacia un hombretón negro azabache... Que luego, pues igual sí o igual (lo más seguro) no.

    Por trabajo he estado varias veces en Estonia y sí, había gente rubia a porrones, pero también morenos (con la piel clara clarísima, eso sí).

    Y lo de los motes... ufff, pereza

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    1. Además todos caemos de primeras en los arquetipos, otra cosa es que unos se peguen como lapas a los arquetipos mientras que otros les damos la justa importancia.

      Estuve una vez en Tallin y me gustó bastante aunque una de mis asignaturas pendientes en cuanto a viajes es Riga.

      Abrazotes.

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  5. Ah, el recesivismo, qué mal comprendido está.

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